sábado, 27 de febrero de 2010

La revista Reporte Índigo comienza a cobrar

Quizá una de las mejores y más modernas revistas electrónicas que he visto últimamente. Su diseño no sólo es visualmente atractivo, sino que incluía no sólo texto, sino también audio y video. Pero más allá de los aspectos visuales, el contenido de la revista es bastante bueno. Fueron varias las denuncias hechas por ellos, pero no eran simples opiniones, sino que presentaban los documentos que sustentaban lo que afirmaban en sus artículos. En fin, Reporte Índigo era sin duda una de las mejores fuentes de información periodística de nuestro días.

A partir de enero de este año, quienes recibíamos por correo electrónico su presentación, nos llegó una notificación de que la revista iba a tener costo y que su ingreso iba a ser restringido. Todo enero era todavía gratuita, incluso las tres primeras semanas de febrero; pero a partir de esta cuarta semana, ya no se puede ingresar libremente a ella.

Y es que no se trata del costo (para algunos). También es legítimo que esperen obtener ganancias con su trabajo. De hecho, la publicidad se hizo cada vez más abundante y el lector aceptaba todo eso. Recordemos en varios países de Europa los periódicos son gratuitos y que se mantienen de la publicidad. De hecho, en México, por los bajos tirajes que tienen los periódicos, es evidente que también se mantienen de la publicidad; de lo contrario sería imposible que se mantuvieran económicamente a flote.

Sin embargo, la pregunta que está detrás de esta mi opinión es ¿que tipo de sociedad aspiramos a ser en la era de la información? Nuevamente estamos en riesgo de que sólo quienes cuentan con los recursos económicos pueden acceder a la información (así no sería era de la información ¿cierto?) No podemos estar en la era de la información y mucho menos aspirar a la edificación de la sociedad del conocimiento si se restringe, mediante el dinero, la oportunidad de consultar las fuentes Sería nuevamente las elites quienes manejen y controlen la información y por lo tanto las decisiones.

¿Cómo podemos aspirar a construir la democracia en México si se elevan los impuestos a las telecomunicaciones y a internet? ¿Cuál es la idea de sociedad de la información que posee la Revista Índigo o los periódicos del grupo Reforma o quienes aspiran a restringir la información para aquellos que tengan dinero?

¿No es suficiente la publicidad? Recordemos nuevamente que los periódicos en Inglaterra son gratuitos y que se mantienen de la publicidad; recordemos que los periódicos mexicanos se mantienen principalmente de la publicidad… Nuevamente me pregunto ¿cómo nos podemos integrar a la era de la información si la información se convierte en algo restringido por lo económico? ¿Es que acaso nuevamente queremos aplicar los ideales de la democracia liberal del siglo XVIII y XIX en el que sólo eran ciudadanos aquellos que supieran leer y escribir y que tuvieran propiedades? ¿Estamos siendo testigos de la privatización de la era de la información?

jueves, 6 de agosto de 2009

Los hackers y el software libre

De seguro has de haber escuchado alguna vez la palabra “hacker” que en el imaginario social se refiere a una persona que entra en equipos o redes computacionales sin autorización para robar información o causar daños. Bueno, déjame decirte que esa idea del imaginario social está falseada por varios intereses de corporaciones grandes de desarrollo de software.

La palabra hacker proviene del inglés hack que literalmente es el verbo recortar, entonces hacker significa literalmente el recortador o el que sabe recortar o el que recorta. Fue un término que se empezó a usar en el Instinto Tecnológico de Massachussets (MIT) que es una universidad norteamericana que tiene la fama de ser la punta de lanza en el desarrollo de tecnología del mundo. Con él se referían a un ingeniero que había logrado recortar (facilitar) un proceso en el lenguaje de programación. O sea una persona que había logrado hacer mucho más sencilla una acción en la computadora o bien que había desarrollado una nueva manera de solucionar un problema.

Actualmente, hacker ya no sólo se utiliza en el ámbito de la computación, se ha extendido a cualquier tipo de actividad. Un hacker es una persona que se divierte con su ingenio o que utiliza su inteligencia para solucionar problemas y por extensión implica al experto; pero un experto que se divierte y disfruta su trabajo y que es sumamente creativo.

Los hacker para evitar la confusión y deslindarse de quienes se estaban introduciendo a redes computacionales crearon el término cracker, que significa el que quiebra, o el que se introduce a una red ocultando su registro. Ellos son los que causan daños. Por eso es importante no confundirlos.

Los hackers han desarrollado toda una filosofía con respecto a la computadora. En principio, ellos no están de acuerdo con que sean las grandes corporaciones las que exploten el trabajo de los programadores. Con base en eso, los hackers desarrollaron software que ofrecen a la comunidad de forma gratuita. Porque ellos eligen ofrecer su trabajo a quien le interese, no sólo para que lo utilice, sino para continúe desarrollándolo, corrigiéndolo, transformándolo.

Entre muchas otras cosas, los hackers rechazan el sistema operativo que monopoliza el software en el mundo, ese es Microsoft Windows. Richard Stallman, un antiguo estudiante del MIT, entre muchos otros programadores, estuvieron desarrollando desde 1983 un sistema operativo libre, al que llamaron GNU; para ponerlo en funcionamiento en la computadora utilizaron el kernel o núcleo llamado Linux propuesto en 1991 por Linus Torvalds, un estudiante de la Universidad de Helsinki.

Para nosotros que no somos ingenieros ni técnicos en computación y no estamos familiarizados con los conceptos teóricos que usan, sólo es importante que entendamos dos cosas:

a) el kernel o núcleo Linux es un programa que hace que el software entre en comunicación con el hardware (monitor, disco duro, memoria, procesador, tarjetas, en fin la parte física de la computadora).

b) Gnu es un conjunto de herramientas de sistema o sistema operativo, que es lo que vemos en el monitor e interactuamos con él mediante el ratón o mause.

O sea, uno sirve para poner en comunicación y el otro sirve para funcionar. Si te quieres informar más te dejo este link http://es.wikipedia.org/wiki/GNU/Linux La unión de los dos crea un sistema operativo llamado Gnu/Linux. Ahora, lo interesante del caso es que el resultado de Stallman y Torvalds junto con todos los programadores que participaron en su desarrollo (porque fue una labor conjunta en la que se involucraron muchísimos hackers en el mundo), es que escribieron sus programas en código abierto bajo una licencia que se llama GPL GNU (que en inglés significa licencia pública general de Gnu) y otras licencias libres. ¿Qué es esto de licencias libres? Bueno, los programas desarrollados por ellos son de código abierto, es decir cualquiera lo puede ver y transformar, así como distribuir libremente, incluso para las empresas privadas, con un costo sumamente bajo, cuando quieres comprar el CD Live o se puede bajar de interner de forma totalmente gratuita, sólo gastas en el disco compacto o dvd para copiarlo y poderlo instalar.

Actualmente hay varias distribuciones GNU/Linux entre otras se puede citar a Ubuntu, Debian, Redhat... en fin muchas y pueden ir creciendo con el tiempo, porque como te digo se hace libremente. Estas compañías se mantienen por donaciones o por organizaciones que se dedican a reunir dinero para que puedan funcionar. En el caso de Ubuntu la compañía se llama Canonical que inició con un capital de 10 millones de dólares que donó el empresario sudafricano Mark Shuttleworth y que tiene como fin patrocinar la distribución de ese software libre.

La filosofía del software libre es que los desarrolladores compartan y transformen sus creaciones, mismas que llegan hasta usuarios como nosotros que no conocemos prácticamente nada de computación, sin que esto implique una negociación económica. Se trata de compartir y de crear juntos. Es pues una forma de pensar, de actuar con respecto a la tecnología. GNU/Linux es compartir, es construir la tecnología socialmente para el servicio de la propia sociedad, sin que en esta acción implique el enriquecimiento de una compañía o un gobierno.

La filosofía que guía a los creadores de Microsoft es el lucro, el enriquecimiento personal. Sí, es ofrecer la tecnología para la gente, pero sólo a aquella que la pueda adquirir. Windows se basa en lo que se denomina el código restringido, es decir la manera en que se construye ese sistema operativo posee derechos de autor restringidos. Nadie los puede transformar y para emplearlos se requiere dinero, una transacción comercial. La filosofía de Bill Gates es la de “ayudar” a la gente con dádivas. Tiene una organización de ayuda humanitaria, pero como sabemos es mejor enseñar a pescar que darle a alguien el pez.

jueves, 23 de octubre de 2008

Competencias y educación informal

Preparo actualemente un ensayo sobre las competencias tecnológicas y la influencia de las tics en la educación. Me estoy enfrentando al problema teórico de que el concepto de educación se ha definido tradicionalmente como "un proceso exclusivamente humano, intencional, intercomunicativo y espiritual, en virtud del cual se realizan con mayor plenitud la instrucción, la personalización y la socialización del hombre", de acuerdo a la concepción de Ponciano Fermoso. El problema es que la reflexión teórica de este concepto ha exlcuido a la educación infomal, esa que se obtiene mediante las prácticas sociales, en la familia, en la socialización con los amigos, viendo la televisión o consultando internet y que no sigue ningún método ni ninguna teoría y que ni siquiera busca objetivos preestablecidos. No obstante, su importancia es creciente en nuestra sociedad postindustrial, de la era de la información.Es bastante significativo que Fermoso, en su texto de 1997, para referirse a eso que ahora llamamos "educación informal", tenga un concepto bastante ambiguo como lo es "educación espontánea", a pesar de que lo define bastante bien, refleja la ausencia de reflexión teórica de la educación desde el ámbito informal. Aspecto que es claro para el autor.En esos diez años que han pasado desde que Fermoso escribió su artículo, el mundo se ha venido transformando a ritmos bastante acelerados; hemos ingresado a una nueva Era, que en palabras de Castells se denominaría "de la Información"; ese apelativo en buena medida se debe a la popularización de la computadora y el Internet y a los mass media que cada vez están teniendo una presencia más amplia y profunda en nuestra sociedad. Como nunca antes en la historia de la humanidad estamos ante una democratización masiva de la información. Por esta razón la educación formal, con la intención de adecuarse a las exigencias de la sociedad actual, busca ya no centrarse en proporcionar información a los alumnos, sino a desarrollar en ellos competencias.No obstante, la lentitud con la que se han venido haciendo las adecuaciones en las escuelas provoca que la educación informal esté desempeñando un rol cada vez más activo en nuestra sociedad.Un reflejo de esta situación es la transformación que ha tenido la UNESCO con respecto a cómo abordar el problema de la educación: ahora no están preocupados sólo por el ámbito formal e institucionalizado de la educación, sino que la reflexión teórica comienza a girar en torno a lo que ellos denominan "educación en la vida" y que considera la eduación informal y no formal.En otras palabras es preciso que reconozcamos que los aprendizajes (de competencias y habilidades) no se están dando exclusivamente en el ámbito formal, sino que los alumnos, y la sociedad en general, frente a la computadora y conectados a internet están desarrollando capacidades por ellos mismos.Sin duda estamos frente a un problema teórico en el que se exige reflexionar y repensar un concepto tan básico de nuestra actividad como lo es el concepto de educación.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Los caminos de Sísifo

Sisifo de Franz Von Stuck, 1920 Sísifo de Franz Von Stuck, 1920

Me encontré con unos limones e hice limonada.

Así no dice el dicho gringo, pero es igual. Sirve de la misma manera para apuntar lo que aquí me interesa.

En enero de 2007 me encontré sin ingresos y sin trabajo. A pesar de que habían surgido un par de oportunidades para ingresar a laborar en una Universidad, por alguna razón que todavía no entiendo cabalmente, no las acepté. Mi reconocimiento académico era inexistente más allá de las puertas de mi habitación y de algunos familiares y amigos benevolentes. Mis flamantes títulos sabía que no servirían de mucho cuando llegara a pedir empleo exigiendo una secretaria, oficina privada y demás comodidades. Nada más allá que lo adecuado para mi grado académico.

Durante unos pocos meses antes de que terminara mi beca me dediqué a buscar toda oportunidad de participar en coloquios y conferencias. Era el medio que consideré apropiado para darme a conocer en el medio académico de mi ciudad y del país. Incluso estuve a punto de ir a Argentina a participar en un coloquio de historiadores. No obstante que la escasez de recursos económicos dificultaban mis aspiraciones. Ignoraba incluso que cobraban por ir a presentar una ponencia.

No eran nuevas las sensaciones de miedo e impotencia por la incertidumbre que me presentaba la vida y sus avatares. Durante el mes de enero no supe qué hacer. Incluso estuve pensando abrir un taller para arreglar y vender computadoras.

Quizá por unas vacaciones que pasé en un parque acuático, en aquel tiempo me visitaba frecuentemente la idea de que la vida era como un descenso en un tobogán. Pero uno en el que no se conocen las vueltas y vericuetos que trae consigo el viaje y que la muerte era como sumergirse en una piscina. En este juego el trayecto es lo que importa. En él se puede disfrutar la sensación de ir descendiendo, sentir las fuerzas de gravedad, las centrípetas y las centrífugas; o bien se puede convertir en un suplicio lleno de miedo. Surge así el intento por controlar la velocidad, desacelerar la caída aferrándose con las manos a las paredes del tubo, aunque esto produce quemaduras y las consiguientes ampollas en las manos y píes.

No sabía qué hacer, pero también estaba convencido de que la solución vendría a tocar mi puerta. Como efectivamente ocurrió. Gracias a la amistad que un hermano mío tiene con un trabajador del sindicato de maestros me llegó la oportunidad de ingresar a laborar como profe de secundaria dando la materia de historia, en el sistema federal. Por alguna absurda razón sentía que debido a mi preparación académica no era justo que terminara como profe de secundaria. Pero no estaba en condiciones de ponerme mis moños y rechazar una oportunidad laboral más.

Para febrero de aquel año yo ya estaba frente a grupo impartiendo mis clases de la manera en que mejor se me ocurría, muy empíricamente. Mis referentes para dar mis clases eran mis profesores, tanto los buenos como los malos. Sobre todo estos últimos, porque yo no quería ser como ellos. Pero a fin de cuentas mi práctica docente estaba basada exclusivamente en marcadores y buenos deseos, sin más preparación pedagógica. didáctica o teórica. Donde estaba mi fuerte era en el manejo de la materia, ahí sí no sentía debilidad alguna, pero saber mucho sobre algo no significa que seas hábil para enseñarlo.

En algunos talleres y cursos en los que conviví con maestros, escuchaba en sus discursos que ellos estaban dando clases por vocación. Este argumento es frecuentemente esgrimido por quienes son normalistas y con él se distinguen de los que, como yo, llegamos de manera indirecta al magisterio. El argumento es fuerte e implica que más que conocimientos, ellos tienen inmerso en su espíritu una cualidad especial.

La curiosidad me llevó a investigar qué era eso de la vocación y descubrí que la palabra vocación tenía una historia bastante prolongada. Durante los primeros años del cristianismo se había empleado para referir el llamado que Cristo hace a algunos cuantos elegidos a seguir sus enseñanzas, para que puedan alcanzar la vida eterna. De hecho, vocación significa precisamente "llamado", proviene del latín vocatio onis que es acción de llamar Por extensión esta palabra se empleó en términos de trabajo, para los elegidos que recibían el llamado de Dios para convertirse en sacerdotes, guías del estado espiritual de las personas; posteriormente se aplicó para los médicos, cuidadores de la salud; y para los maestros quienes "forman" a los feligreses y a los súbditos para que obedezcan a sus gobernantes, como lo diría Comenius.

Pues no, yo no recibí el llamado y no había pensado en dedicarme a ser profe, sino que me llegó la oportunidad y simplemente la tomé. Mis aspiraciones son más amplias y justo acabo de iniciar nuevamente una maestría en ciencias de la educación, pues el fenómeno de la educación me atrae de manera singular. Nuevamente un inicio hasta que llegue a la cúspide, para volver a comenzar otra vez.

jueves, 3 de abril de 2008

Actuaciones en otras lenguas

 

Recién me escapé al cine y como se me adecuaba por el tiempo entré a ver Promesas peligrosas. Entré por Vigo Mortersen, que bien lo recuerdo, como todos por su papel de Aragorn. Pensé que podía ser buena. Ah la película está dos dos nada más. El final fue predecible, pero eso no es lo malo, sino que no acaba de cerrar el círculo dramático que abre. A pesar de eso me gustó la actuación de de Mortensen.

Escuché y leí muy malas críticas de su rol en Alatriste donde habla en español,, pero no se pudo deshacer de su pronunciación gringa, lo cual a la mayoría le disgustó. Yo no la he visto, así que quién sabe cómo estará esa. Pues ahora también vuelve a hacer gala de una actuación en otra lengua: en esta ocasión el ruso y un inglés con acento marcado de la lengua de Gorvachov. Yo como no sé ruso y pues no puedo opinar como lo hizo. Su actuación es muy buena, aunque en más de una ocasión me recordó su entonación élfica como cuando hablaba con Arwen. Lo que me impactó fue su gesticulación fría y tosca como solo los rusos lo pueden hacer. La escena donde descongela un cadáver con una secadora para sacarle la cartera mientras fuma un cigarrillo es excelente, sobre todo cuando le corta los dedos de la mano. Denota que se pasó muy buen rato estudiando las caras de esos camaradas

Ya con esta película sumaría tres actuaciones en diferentes idiomas. Los conocedores podrían decir una de dos: a) que bien que lo hace o, por el contrario mejor deberían contratar actores con la capacidad  de entonación necesaria para hacerlo bien. Sea como sea la actuación requirió mucho trabajo. Y esto lo digo porque a pesar de que lo haya hecho muy mal, le implicó un buen de estudio.

¿Por qué está ocurriendo esto de trabajar con actores con lenguas madres diferentes a las que actúan? ¿Hay carencia de actores? No, desde luego que no. Más bien el asunto refleja las redes de relaciones que hay dentro de la industria cinematográfica.

Lo que sí me agrada es ver cine en el que se puede escuchar idiomas diferentes al inglés. En las películas de las décadas pasadas veíamos actuar a romanos, egipcios, judíos, alemanes y demás hablando en perfecto y actual inglés.

Mel Gibson con sus exitazos, sumamente criticados pero vistos por todos, de La Pasión y Apocalipto nos presentó películas habladas en arameo y en maya, respectivamente. Yo no hablo ninguno de los dos idiomas, así es que mi desconocimiento me permitió disfrutar no escuchar inglés. De Apocalipto leí que las voces de los actores se gravaron varias veces y que en la edición final se empleó, por la ignorancia del editor, la banda sonora más chafa de todas y que incluso en varias ocasiones no estaban diciendo lo que supuestamente correspondía en la escena.

en lo personal me prefiero ver las películas en su idioma original, porque la pronunciación original cuenta mucho en la actuación y en muchas ocasiones los doblajes --que desde luego no dejan de ser actuación-- pueden desvirtuar el trabajo del director y de los actores. Aunque también ha ocurrido que el doblaje mejora al original como ocurrió con Los Simpsons y en Southpark, donde el trabajo de los latinoamericanos mejoró con mucho a lo que aportaron los gringos. También ha ocurrido con Sherk y el trabajo que hizo Eugenio Derbez que supera con mucho a Edie Murphy. Está el caso del gato con botas que en ambos idiomas lo hizo Antonio Banderas y pudo transmitir perfectamente la intención a su personaje en las dos versiones. Esa parece buena solución no?

El lenguaje, cosa maravillosa. El código del pensamiento, su reflexión y análisis abre una puerta muy profunda el torrente de la cultura en su manera más amplia.

miércoles, 16 de enero de 2008

Elementos

Empiezo a creer que los sueños, además de muchas cosas, son un medio de comunicación. Uno en el que emergen las frases de las entrañas, sin cortapisas. “Sí”, simplemente es “Sí”. Sin porqués. “Sí” carente de miramientos para frenar el viaje de mi mano que va prendiendo las esquinas oscuras de tu cuerpo. “Sí” y soplas como el viento que alimenta a este incendio. “Sí” y no cancelas tus impulsos. “Sí” y los deseos se convierten en lío de piernas que encienden las sábanas.

La razón en su embriaguez bebe el sudor que arde y se deleita nadando en los líquidos de cuerpo y se deja plácidamente en un entumecido aletargamiento. En el silencio acaricia tiernamente a la conciencia que con ojos chispeantes muerde sus labios. Ambas beben del elixir que humedece la almohada. Sienten la ligereza del momento y escuchan atónitas: “Sí” sin poder ni querer hacer nada. “Sí” que retumba en las paredes. “Sí” y caen ambas de la escalera. “Sí”.

Me detengo. Un ruido externo me quiere convencer de que estoy soñando. Quizá por eso te pregunto “¿Estás segura?”. “Calla” y me cubres los ojos. “Déjame seguir aquí contigo” tu voz jadeante se entrecorta con el soplo que das a este fuego que se agita y le brincan lenguas fulgurosas; resoplas y mi cuerpo se te ofrece convexo. El aire que nos separa arde chispeante y nos va fusionando como un plasma blanco, no blanco no, blanquísimo como el sol. “La luz. Mira la luz”. Los dos brillando como sol en medio del cielo negro previo al alba…

Emerge la vigilia que odio. Todavía siento el ardor de tus hombros en mis manos palpitantes. Aún el pecho se mantiene brincando y el sudor desciende de mi frente. En el ambiente tu aroma no se ha desvanecido aún y mis labios siguen entumecidos por el beso que nos rasguñó las almas. Sigo ardiendo en este incendio que no reconoce cortafuegos que lo puedan contener. Miro como las llamas brincan de un árbol a otro por sus copas y desde el suelo las lenguas ardientes trepan por el tronco consumiendo hasta la raíz. Incrédulo, desdichado y desilusionado abro los ojos y ahí está, esta maldita vigilia y yo sigo aquí sin ti, Ángela.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Agrura light

 

¿Quién es como esos desquiciados que sólo comen manzanas para evitar la oxidación que producen los radicales en las células del cuerpo? ¿Quién no anda por la vida contado las calorías que se lleva a la boca? ¿Quién no se mantiene a dieta para lograr el peso y la figura "ideal" y así agradar a los demás?

Disfruto los tacos de birria y los de barbacoa, los de tripa pero no de cualquier lado; por la noche el pozole y las enchiladas y los tacos de labio con cebollas de cambray fritas. Si se trata de bebidas, la coca por sobre la horchata, el limón o la jamaica, la pepsi, el seven, y el sidral. Si de lonches se habla la cubana y el de pierna; el clásico de jamón pero si es casero... El menudo, el sábado en la mañana, temprano; el domingo frijoles con molcajete y morusas de chicharrón. La italiana o la argentina cuando se trata de restaurante y nos ponemos catrines.

¿Que la palabra light no significa luz? ¿Verdad que no tiene nada que ver con sustitutos de azúcar y grasas, ni calorías? Sin duda fue una fabulosa idea convertir a la gordura en enfermedad, así tenemos la moda de ir contando cuantas personas mueren de diabetes-obesidad y más de algún laboratorio quisiera que hubiera más muertes de gordos diabéticos que de accidentes automovilísticos, como en realidad ocurre. Maldita la hora en que se le ocurrió al productor de 60 minutes de la NBC sacar un reportaje sobre el incremento de niños gordos diabéticos de una reservación de indios en EUA.

Para un laboratorio no hay mejor enfermedad que aquella que no tiene cura. Enfermedades como la artritis, el cáncer, el sida y el diabetes, entre otras, son grandes consumidoras de medicamentos; millones de pesos se gastan cada año en medicinas que sólo alivian medianamente los padecimientos del enfermo, pero nunca le van a producir la cura. A esto hay que añadir el creciente consumo de los productos del doctor Simil y de los medicamentos genéricos.´

Pinky y Cerebro en su último intento de conquista al mundo han logrado inventar una máquina con puede contener todo el aire que hay en el ambiente y para que los seres humanos puedan respirar, deben de pagarlo como un servicio más. Cerebro descubrió que el secreto estaba en la escasez. Si es escaso se puede vender, si es abundante escapa al terreno de la economía. Curioso que la disciplina que estudia la producción, distribución y consumo de los bienes esté centrada precisamente en el concepto de escasez.

¿Quién quiere vivir cien años y pasar la vida encontrando los puntos medios y sensatos a las cosas; siendo inteligente, prudente, cortés? ¿Quién no va por la vida buscando espejos llenos con reflejos de vanas sonrisas aprobatorias?

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Fórmulas protocolarias

Sí, algún día iban a coincidir. Los dos pensaron en eso cuando surgió la necesaria separación. Ella lo vio y no encontraba un lugar donde poner la vista. Trató de mantener la calma pero el índice no dejaba de girar nervioso por el borde de la copa. Un pequeño sorbo del vino blanco reseco no alivió la creciente ansiedad. Cada vez se acercaba más. ¿Le hablaría? ¿Se acercaría a cumplir con los ritos protocolarios a los que se comprometió? ¿Estaría igual de nervioso que ella? ¿Le voltearía la cara con el desprecio que en diferentes ocasiones mostró impúdicamente? ¿Actuaría como si no la viera? Él conocía más personas que ella. En parte era por él que ella estaba ahí. Él la invitó a participar en estos avatares. Se dio cuenta de que Otto también lo había visto porque sintió como le presionaba con más fuerza la mano y él empezó a querer reír de las trivialidades que con afán cómico les contaba Omar. Rápido sacó un cigarrillo. Una bocanada larga y profunda no aplacó el temblor creciente del estómago.
La calvicie había avanzado desde la última vez. Ahora vestía traje oscuro; sencillo, nada muy formal ni llamativo. No le hacía falta la corbata, lo hacía incluso más afable. Se acercaba a los grupos de las personas más cercanas a la puerta y saludaba con abrazos y besos. No tardaría mucho tiempo en verla. Justo cuando se le abalanzó Cynthia y lo abrazó, Ángela sintió que la veía. Estaba ahora sólo a unos pasos. Cynthia lo llevó a la mesa y le extendió una copa y le metió en la boca un canape. Ella siempre lo divertía. Era una niña. No tendría ni veinte años y era muy fea, pero sabía hacerlo reír. La muchacha de pronto corrió a la puerta para saludar a Lalo que recién llegaba.
Con sus ojos oscuros bien puestos sobre los de ella avanzó sin vacilar. Su rostro inexpresivo la halaba. No sabía qué ocurría dentro de él. Omar seguía con su charla enana y no había visto a Andrés. Otto fingía escuchar la plática y no percibir la presencia del recién llegado. Ángela inmóvil decidió bajar la mirada para no sentirse tan vulnerable. Andrés tocó el hombro de Omar para interrumpirlo, el parlanchín se viró “Quihubo Andrés qué gusto verte” y le extendió los brazos. “¿Cómo estás Omar? Te ves muy bien”. “Pos aquí andamos echándonos unos alcoholes catrines con los amigos”. “Ah eso está muy bien… ¿Qué tal Otto, tanto tiempo?” “Andrés”. No hubo abrazo, Otto no dio oportunidad de que ocurriera cuando extendió su mano rígida para el apretón de manos. “Hola Ángela”. No abrió los brazos. “Hola Andrés. ¿Cómo has estado? Se te ve muy bien”. “Muy bien gracias. Lo mismo digo para ti… Bueno, me dio gusto encontrarlos por aquí. Voy a saludar a los que me faltan”. Sólo ella contestó “Muy bien Andrés”.
Sólo fue eso. Un saludo aséptico, indiferente. Ángela no podía llamarlo grosero. Cumplió con su palabra. Pero justo en ese momento se percató de que tal pulcritud en el trato le era insuficiente. ¿Prefería ese vacío antiséptico que se colaba con el humo nervioso del cigarro o la ambigua sensación de haber tenido la oportunidad de estrechar su mano y oler su humor tan peculiar? La voz de Otto ofreciéndole más canapés era distante, opaca. Negó con un breve ademán. Rechazó la insistencia para que sus ojos dejaran de estar fijos en la nada. Ángela necesitaba permanecer unos momentos más en su ensimismamiento y conservar la ingravidez de su estómago.
El vino reseco le raspó la garganta. El amargo paté de hígado de ganso le repugnaba. Nada podía suplantar el sinsabor de la impotencia que le produjo ver nuevamente a Ángela. No esperó encontrarla ahí. Aunque en el fondo, y sin aceptarlo, deseaba que ahí estuviera. Los talleres en el trabajo, las conferencias, los simposios y seminarios en los que había tratado con gente totalmente desconocida le hicieron un maestro en el manejo de los protocolos de convivencia. Correspondió a lo que Ángela le pidió la última vez que habló con ella. “No te preocupes, si alguna vez te llego a ver, ten la seguridad de que pasaré a saludarte, incluso te preguntaré con legítimo interés cómo estás; pero no me pidas que me quede platicando ahí contigo. Eso sería faltarme al respeto a mi mismo y a ti. Porque sabes que yo no puedo estar tranquilamente contigo. En instantes mis entrañas empiezan a arder; tu me pides que me deshaga de eso, a pesar de que a ti también las llamas te consumen sólo con olerme...”

Ya acercándose a los cuarenta, cosas más concretas y prácticas empiezan a ser importantes. Los idealismos de la juventud que cree en el amor que todo lo da y todo lo perdona, empiezan a desvanecerse por horribles comparaciones. ¿Casa o departamento? ¿Camioneta o sedán? No es que el amor haya desaparecido, pero se convierte sólo en una variable más a considerar, entre muchas otras y en bastantes ocasiones no es determinante para tomar una decisión. A pesar de eso en las noches de soledad, cuando el tiempo se queda detenido y los ruidos del mundo se enmudecen, los coros a Pablo Milanés siguen ahogando los ojos en lágrimas,
Pasan los años,
y cómo cambia lo que yo siento;
lo que ayer era amor
se va volviendo otro sentimiento.
Porque años atrás
tomar tu mano, robarte un beso,
sin forzar un momento
formaban parte de una verdad


Desciende la lágrima pesada por la mejilla hasta acurrucarse en la comisura de los labios. Amargas, saladas, dulces, agrias, serían sabores que ella preferiría; pero no, las de sus ojos son simplemente agua: insípida, incolora, inodora, pura, limpia. Son lágrimas antisépticas como el ambiente en su habitación y el rincón oscuro de la cama desde donde vive su insoportable tranquilidad. Imperturbable en su habitación no quita los ojos de la llama clara de la vela que se consume inmóvil, en una desquiciante calma. Parece que el viento no rodea al candil, como si no lo tocara, como si sus ráfagas fueran incapaces de quebrantar su quietud. No hay siquiera imperfectas gotas de cera consumida chorreando los bordes. Es la perfección misma de la vida calma que va llenando los años sin accidentes.
Quiere darle una interpretación esotérica a la llama inmóvil y la intenta ver como un reflejo de su espíritu, pero no le convence. El grito reprimido le ahoga la visión ingenua y se clava en el estómago hirviendo en un flujo acidísimo que sube para arderle el esófago.
Con su ardor fija su atención en la muñequita bien peinadita, con sus mejillitas rosadas y sus ojitos azules. Es hermosa, perfecta. Es una caricia a los ojos. Nadie la ha tocado, ni nadie la tocará, su pulcritud no invita a hacerlo. Ni siquiera ella la toma entre sus manos. No tiene mancha, ni el polvo osa posarse sobre su superficie pulcrísima. Intenta soltar ese grito reprimido y vomitar el ácido que la carcome en calma. Golpear la cama de seda blanquísima y dejar que el llanto fluya.

Con lágrimas en los ojos le imploró que reconsiderara.

Te estás haciendo daño. No lo amas. Te invito a que volemos juntos después de hacer el amor, como nos levantamos aquella noche de sábado que llegaste de imprevisto y nos fundimos sobre el escritorio viejo y pesado. Cómplice silencioso que contuvo estoicamente las llamas, los olores y sudores…

Preferí la seguridad ¿qué tiene de malo eso? Puedo estar con él dándole una buena cara y sábanas limpias que no vuelan, pero sábanas a fin y al cabo. Camas sin pasión pero que aplacan la ansiedad. Además la exigencia no es frecuente. Su aroma a caucho rancio desfallece pronto sin pedir mucho. Una noche a la semana llegan las rosas amarillas que no son nada. Y eso si no hay cansancio o dolor de cabeza. Es el precio que tengo que pagar por esta vida tranquila, esclerotizada que corre en paz.

Verlo implicaba tocar las fibras ocultas y reconocer su elección de vida insípida y segura. ¿Qué habría ocurrido? ¿Hubieran mantenido todavía encendida la llama pasional que surgió desde la primera vez que se vieron? ¿La habría dejado nuevamente? ¿Habrían concebido al hijo que él le pidió? Irracionales pensamientos que tocaban el más hondo dolor al que no quería contactar. Otto la quiso besar, Ángela cerró sus labios y recordó la última vez que estuvo con Andrés: aquella madrugada de marzo cuando solo con besos pudieron sentirse mutuamente el alma.

Vio como se le acercó a Gloria, la besó tiernamente y abrazó a su hijo recién nacido.

jueves, 25 de octubre de 2007

Canto que intenta no ser tan desentonado

What would you think if I sang out of tune,
Would you stand up and walk out on me?
Lend me your ears and I'll sing you a song,
And I'll try not to sing out of key.
Oh I get by with a little help from my friends,
I get high with a little help from my friends,
I'm gonna try with a little help from my friends.
J.L. & P.M


Hasta hace algunos meses era un ser completamente noctámbulo. Sí, la noche para mi era el momento más creativo. El mundo se quedaba detenido y callado, entonces se empezaban a mover los engranajes de mi mundo. En no pocas ocasiones me despedí de la vigilia cuando se estrellaban los primeros rayos de luz en el nuevo día. No pocas batallas las libré en esas oscuras horas del día. Yo pienso que alrededor del 90 por ciento de lo que he escrito ha sido hecho después de las doce de la noche y antes de las cinco de la mañana.
Ahora ya no puedo mantener mi nuca fría. Antes de que descollen las primeras luces del alba emprendo mi viaje hacia el inevitable. 6:20 A.M. y el chamagoso ya va sobre el Periférico tomando Acueducto para virar luego en Patria, Vallarta, Lázaro Cárdenas y volar a 150 Km/h (jeje) sobre los chuequitos pero prácticos pasos a desnivel de esa vía rápida; aunque vuelven un callejón sin salida cuando hay un accidente.
Me acompaño de DCD, Los Beatles, Sinéad O'Connor, Caifanes y hasta por Belanova. Disfruto mucho mi trayecto cuando es fluido. Ahí voy yo cante y cante "Don't fade away...." "We all live in a yellow submarine..." y demás tonadas mientras siento el airecito frío que se cuela por la puerta caida del chamagoso. En no pocas ocasiones he querido ver montañas doblemente más grandes que el Everest elevarse ficticiamente durante el alba al sur de la ciudad; justo cuando voy sobre Lázaro Cárdenas un poco antes de la curva de la carretera a Chapala. Y me empiezo a imaginar cómo sería nuestra cultura si tuviéramos tamaña montañota nevada en nuestro paisaje... Me acuerdo de algunas lecturas sobre las fallas que tiene el determinismo geográfico, pero pronto las hago a un lado y me dejo llevar imaginando cómo afectaría ese doble y ficticio Everest al sur de la Zona Metropolitana de Guadalajara a nuestro clima y a nuestra forma de vestir. ¿Seríamos tan botanas como lo somos o nos tomaríamos más en serio?
Ahora que empieza el frío me resulta delicioso sentir como la piel de mi cara se vuelve rígida como el cartón. Por más que le subo la calefacción al chamagoso, la temperatura no se levanta. Pero por más frío que haga aquí en esta ciudad nunca se congelará el agua del radiador... y el pensamiento sigue fluyendo y me acompaño con él y con mi canto y con un taza de café aunque ya no con el cigarro, pues ya no fumo (aunque no sé si quiero dejar de fumar).
Les agradezco de veras tantas muestras de cariño.

Intentaré no cantar tan desentonado.

domingo, 22 de abril de 2007

Soliloquio

Help, I have done it again
I have been here many times before
hurt myself again today
and the worse part there is no one else to blame
Sia
Sí, nuevamente lo hice. Ahí estaban los brazos y el calor y el deseo y el olor y la luz y el brillo, pero terminé robando besos a una boca reseca y pellejuda, ahogada en miedo. Otra vez el llanto me llueve el alma. Perdí en mi apuesta. Es mi condición humana.
Vuelvo a ver los paisajes insípidos y el gris en el ambiente. La indiferencia de unos días para negar que necesito abrazos, calor, besos y caricias… Mientras el viento helado como respuesta en este medio antiséptico que no causa daños. Es mi condición humana.
Lo volví a hacer. En nadie finco culpas, más que en mi libertad. No es verdad que el mundo se haya desquebrajado por última vez, ni me rasgaré el brazo para dejar que todo termine diluyéndose en el agua tibia de la tina. Pero es no cierto que todo esté bien. No, no lo está y necesito un abrazo que me toque el pecho, necesito calor de cuerpo, besos de boca y caricias de yemas de dedos. Es mi condición humana.
Duele en este transitar incierto y el miedo por la contingencia no desaparece. Es mi condición humana. Esta noche no detengo el auto aunque sólo vea los próximos 15 metros y no bajaré la velocidad ni detendré la marcha para dormir, será el soliloquio.

domingo, 4 de marzo de 2007

¿Homo lupus homo?

¿Creer ahora cuando priva el desencanto, la desesperación, el odio, la sujeción, la enajenación, el sinsentido? ¿Vienes con eso justo ahora cuando el conocimiento ha desbordado toda su amargura y nos ha mostrado el mundo “justo como es”, así en su dimensión “más real”, ahora que sabemos la verdad sobre el ser humano?
¿Lustrar palabras como fantasía, fe, amor, encantamiento, hadas, magos, dragones y virar los ojos llenos de esperanza hacia los niños? No, eso es gastar el alma en vacuas ilusiones. No, eso es fomentar el consenso por el status quo? Dime tu ¿para que ensoñar corazones si va a llegar otro a sojuzgarlos, a explotarlos a manipularlos? Déjame enseñarles la historia para que de ella aprendan a revelarse, a sacar las armas, a manifestarse contra el stablishment. La verdad nos hará libres. La revolución es la única verdad. Sólo así será posible destruir el mundo alterado y corrompido que vivimos.
¿Con cuentos, con fantasía? ¿Bedtime stories? No, no puede ser. Lo que importa es resaltar lo que está mal, señalarlo, evidenciarlo. Eso implicaría un ocultamiento, un engaño vil para las masas enajenadas e idiotizadas. Ellas necesitan conducción, una voz que les muestre la podredumbre del sistema, un panfleto que les explique cómo son explotados, manipulados, sojuzgados por los desalmados capitalistas, eso es lo que hace falta. Retomar nuevamente la unión de los proletarios del mundo; fomentar la guerra, el odio, la revolución. Esa es la única vía.
¿Una revolución mediante la creación de mundos fantásticos, de sueños, de imaginación, y de pensar mundos imposibles habitados por hadas, gnomos, magos, elfos, faunos, alebrijes, aluxes, tlaloques, dioses y demonios?. ¿Volver a soñar en volar o caminar por las copas de los árboles o viajar a raz de mar o de suelo a velocidades incalculables? ¿Cuentos? ¿Fantasía? ¿Ilusiones? ¿Estás seguro? ¿Iniciar una transformación mediante un pensamiento fantástico? ¿Volver a ser niño?
¿Eso quiere decir que he errado el camino hasta ahora?

domingo, 18 de febrero de 2007

El primer gol

Es curioso, pero a las fechas no las recuerdo bien. Tuvo que ocurrir cuando yo tenía alrededor de siete u ocho años. Quizá menos o tal vez un poco más. Pero no lo puedo asegurar. De cualquier manera no es importante.
Contrario a lo que ocurría con la mayoría de los niños quienes tenían como sus ídolos a Hugo Sánchez o al gran Cabinho y sus famosos y numerosos goles, mis figuras preferidas eran los porteros: Olaf Heredia y Miguel Marín quienes para mi eran grandes por sus reflejos y agilidad felinos.
Por eso, cuando jugaba pedía ser el portero. Así podía disfrutar medir las distancias, poner atención con el ángulo que se ataca y que debía cubrir; los reflejos necesarios para no ser sorprendido y los lances. Esos, los lances era lo que más me deleitaba: volar por los aires para impedir que un balón cruzara la puerta. Esa acción requería de velocidad, precisión, agilidad, reflejos y fuerza; todo concentrado en un instante. Por eso me resultaba fantástico.
Yo tuve muy claro durante mi infancia que lo mío, así, lo mío, lo mío no era ser delantero, ni medio, ni defensa. Cualquier otra posición que no fuera la de portero, no más no se me daba. Durante un tiempo sufrí esa situación porque ingresó a jugar el Paja, un niño que era un excelente portero, mayor que yo por dos o tres años. Cuando él llegaba al partido yo no tenía oportunidad de jugar mi posición preferida y tenía que pasar dificultades pateando el balón. El problema era que la defensa, la media y, sobre todo, la delantera, no más no las entendía. Lo intentaba y lo intentaba, pero nada de goles, no estuve ni siquiera cerca de meter uno. No entendía dónde ubicarme para sacar ventaja, no tenía grandes capacidades para el drivling, ni nada acercado a la fuerza y puntaría de Pata Bendita. Me sentía perdido en la cancha.
Pero hubo una tarde especial. Todos hemos tenido una de esas en la que los milagros suelen ocurrir. Aquel día sin entender de dónde, ni cómo tuve un gran logro. Jugábamos contra los niños de la calle de Arrayanes, con quienes teníamos un pique cantado y no habíamos podido sacar ventaja en los últimos cuatro encuentros. Nos habían aventajado y con mucho: 4-1, 5-2, 3-0 y 5-1. Teníamos que esforzarnos para sacar un resultado favorable. Yo estaba determinado a que así fuera; no importaba que no jugara de portero.
Me concentré en el juego y bromeando, mientras calentaba, me dije "esta es una buena tarde para meter mi primer gol". No importaba que Li estuviera de portero, ni que los altos defensas tuvieran fama de dejar pasar el balón o al hombre, pero nunca a los dos. Esta ocasión no me iban a detener.
A pesar de la insistencia de mis compañeros para que me quedara en la defensa central, me adelanté por la banda derecha y me mantuve arriba de la media cancha, presionando desde su salida. Desde los primeros minutos nos volcamos sobre ellos. Desde su cancha dificultábamos sus pases. Robamos el balón. Alex me vio descubierto y me mandó el pase. Corrí por él. De primer intención retrasé para Pepe y él regresó a Alex quien ya estaba en el medio campo. Avanzó y burló a Toño. Me adelanté a unos cuantos metros antes del área grande y Alex me dio el balón. Tuve que hacer un driviling no muy elegante para quietarme al defensa central quien se barrió y brinqué para que no me arrollara. Adelanté un poco el balón y sin pensarlo lo patee con toda la potencia de mí ser. Boló la pelota con fuerza. Li se lanzó con suma velocidad hacia su derecha, estiró todo su cuerpo, pero no pudo hacer nada. Rozando la parte baja del arco superior, la pelota hizo una "campanita" y rebotó ya dentro del área de gol todavía con mucha velocidad y terminó enredándse en las blanquecinas redes.
Mi entusiasmo era tan grande que me dejé llevar por el. Corrí y corrí con los brazos abiertos levantando las piernas lo más alto que podía y grité y grité y volví a gritar “Goooooooooooool", “Gooolaaaaaazooooooo", “Gooooooool".
A veces los milagros ocurren. Lo sé bien. Así como había imaginado el gol, así había ocurrido. Así fue como metí el primer gol en mi vida. Después vinieron otros. No muchos más, pero también me produjeron una profunda alegría, mas ninguno como el primero. Regresé a la puerta por elección propia y hasta que empecé a jugar basket ball me mantuve haciendo grandes lances.

viernes, 26 de enero de 2007

Finalizó diciembre

— Why did you have to die?
— Makes life important
SFU


Tener comienzos y finales parece que me acomoda. Voy por la vida marcando ciclos. Inicios y finales. ¿A qué se deberá tan curiosa inclinación? Estos cortes cronológicos a veces los baso sobre sesudas reflexiones racionales; aunque no necesariamente. También han sido meramente el resultado de un capricho plenamente subjetivo e irracional. Las religiones me brindan un inicio al que previo a él no había nada (la idea es divertida, ¿a poco no te lo parece?). Esa idea cumple una función importantísima: me soluciona las cosas —aunque también el efecto puede ser el contrario, right mister Sagan and mister Hopkings?—; con ella ya no tengo qué pensar de dónde vengo. Con ella parto de una premisa segura: “Vengo de tal lado”. Eso es de lo mejor. Cualquier mito de origen da ese referente primigenio. Ya sea el Génesis o al maridaje entre Brahma, que se divide en todos los seres vivos para experimentarse, y Shiva, que todo lo va destruyendo; o el bonito mito del Omeyocan (cuya traducción literal es el lugar de la dualidad o el lugar doble), de donde todo proviene gracias a las riñas y reconciliaciones del Señor Dual y la Señora Dual, que en buen náhuatl sus nombres son Ometecuhtli y Omecihuatl, respectivamente, o cualquier otro mito de origen, que aquí pa’l caso es igual.
La cosa es que ese referente primigenio me da argumentos de plantarme en el presente y lanzarme hacia mi visión de futuro. El referente, el corte, el ciclo, me ayuda, porque previo a él no cuenta. Una frescura de renovación en medio de la resequedad y los vientos ardientes de mayo.
Periodos arbitrarios, fines e inicios que sólo existen en la cabeza de quien los piensa. Necesito de cortes temporales, de ciclos para dotarlos de significado, como a todo en esta existencia. Un inicio: de año, de mes, de semana; periodos, ciclos… motivos, razones, justificaciones, acciones, promesas, buenas voluntades. Pero también, esa buena voluntad, implica también un final. Una orilla después de un océano turbio, gris y oscuro. Todo uno implica previo un cero, todo inicio implica tambíén un final; un nuevo renacer es una posibilidad, algo desconocido que puede ser tan o igual de nefasto que lo conocido, pero también lo contrario. Una posibilidad de ver la luz.
¿Será el efecto que nos produce el amanecer? Esa diaria promesa de que cualquier cosa puede volver a empezar y que cualquier cosa termina. Abundan aquí en la tierra los inicios —y los finales— de los ciclos. Un día, una noche, un día. Decir que el sol sale cada mañana, en realidad es una afirmación falsa desde el punto de vista astronómico, pero ¿a quién le importa? Para construir la realidad no hacen falta verdades objetivas (como si en realidad existieran), las falsedades son igual de eficientes en cuanto a sustento de creencias. Dijo Weber que con la modernidad se desencantó al mundo, pero esa afirmación es igual de falsa a la de que el sol sale cada mañana. No ha habido ningún desencantamiento, e incluso, ahora, la ciencia produce axiomas en los que hay que creer ciegamente.
En medio de esa luz enceguecedora, o de esa penumbra tan esclarecedora es delicioso creer que todo puede volver a comenzar.

lunes, 8 de enero de 2007

Canto al Ángel

No fui yo quien decidió, sino fuiste tu quien me eligió para estar cerca de mi, al pendiente durante este recio camino que quise recorrer. ¿Qué te movió a tomar tal laudo? ¿Qué hice para merecer tan gran favor? ¿Sería la dama gentil que intercedió por mí? No lo sé. Tal vez fue mi expresa petición premundana. Sea como fuere me postro ante tu magnánima bondad y generosidad. Pues muy probablemente sin recordar, siquiera, mi rostro y apenas sabiendo mi nombre y unas cuantas palabras me has derramado ya tu ancho raudal de elocuencia.
En mi mundanal conciencia me interrogo ¿qué es lo que obtendrás por esta nobilísima labor, si nada recibes de mí, ni de mis otros? ¿Es acaso esta franca sonrisa? ¿Es quizá este entrañable abrazo? ¿Por esta caricia en tu rostro? O ¿será sólo por el beso amoroso que recibe tu mejilla? No es desdeñable, en cambio sí es loable tus desinteresadas expresiones de amor.
Tus pasos son distintos, tus huellas marcan la diferencia. Un puño de tierra lanzada por ti detiene la ira del perro trifásico y las aguas del río Leteo no producen olvido, sino el recuerdo prolongado de la existencia que se extiende más allá de la vida.
No hará falta Beatriz para cruzar la puerta custodiada por Pedro y no habrá el giro de Virgilio, quien por haber nacido antes del ritual para perdonar el pecado original, no puede conocer la gloria, pues tu de ella vienes y a ella me acompañas.
La dicha llena mi corazón, por contar con tan amable compañía. No quiero pedirte sino agradecerte por tu luz. No quiero pedirte sino ofrecerte mi pasión. No quiero pedirte sino invitarte a danzar alrededor de la hoguera mientras te canto mis alegrías y mis tristezas que me presenta esta la vida.

martes, 21 de noviembre de 2006

Carnaval

Solo pude verlo pasar. Mis brazos no alcanzaron ni la cauda de su viento. Grité su nombre y el aire trajo palabras vacías llenas de quejosas razones. Doblé la esquina y todavía lo vi ocultarse detrás de una máscara y enfundarse en un disfraz desgarrado.
Tropezó, en su premura, con las cuerdas que sostenían la polvorienta carpa del ruinoso circo. Apresuré el paso. Crucé el pórtico que soportaba con focos quemados la palabra “Carnivàle”. El polvo se levantó con un viento reseco y frío. Salió volando mi sombrero. Cuando pude abrir los ojos un enano desfigurado detuvo mi paso. “Tu no quieres entrar aquí. Vete. Dame la espalda y vuelve tu andar. Aquí no encontrarás sino muros helados, desencanto y desolación. Vete, tu no eres de aquí. Regresa a tu mundo. No traigas tus palabras, aquí no te queremos escuchar”. Rechinó su voz como un gis reseco sobre un pizarrón viejo. Solo lo vi, no pronuncié palabra y seguí mi camino.
Ojos fundidos salían de los carromatos para mirar mi marcha. Lamentos y amenazas me perseguían. Sentía como desde la oscuridad se iban acercando gritos alienados y carcajadas amargas. La luna quedó oculta y todo fue noche.
Corrí la manta. El público silente compadecido no se movía. Las luces moradas mortecinas iluminaban sus cuerpos decrépitos y rígidos. Llegué justo en el momento en que se arrodilló temblando de miedo frente al Payaso. Miró fijamente la mano apretada y callosa que sostenía el látigo. Sí, supe que disfrutó el chasquido que hizo el látigo en su piel lacerada de años. La audiencia brincó. “Ya no, déjalo, pobrecillo”. Llantos lastimeros y desgarradores salían a una sola voz, como coro griego. “Ya no, déjalo, perdónale su culpa”. Él levantó su cara miró a su verdugo. Sus puños apretados a la altura del pecho cayeron después del primer golpe. Los volvió a juntar y a apretar, un nuevo chasquido le fue prodigado con desprecio y uno más.
“No más por hoy, sal de aquí. Pero sábelo bien, regresarás mañana. Iniciaré el espectáculo contigo”. Dijo el payaso y él corrió a su celda y empezó a limpiar un pulcro caldazo con el estómago apretado. Sus manos asépitcas pulían los barrotes con desesperación. Reía mientras relamía el piso y tallaba con su puño envuelto con el girón de su manga la invisible mancha que vio en el piso.
Abrí la puerta de su celda. Quise abrazarlo. Se arrinconó y mordió con terror el nudo de la soga. “Vete, no te quiero aquí. Vete, sé quién eres. Lárgate. Déjame aquí, mis llagas supuran pus; mis lágrimas son dulces. Mi sepulcro está listo. Déjame solo. Quiero morir en paz. Aquí está limpio, no hay nadie, sólo yo y así quiero estar. El cadalso está listo; ya comprobé la palanca, funciona bien. Pulí las escaleras y el nudo es seguro”.
Sus ojos temblaban al mismo ritmo que su cuerpo. Le tomé las manos. Quiso sacarse. “No, ya no. Estoy aquí”. Lo levanté lo miré fijamente y corrieron sus primeras lágrimas. Lo abracé y salió el bramido más claro y profundo desde los rincones más distantes de sus entrañas.